Venecia
Venecia es una de las ciudades con
más encanto de Europa, conocida como la ciudad de los canales, nos
transporta al romanticismo más puro y clásico con sus canales y sus
góndolas. Situada al norte del mar Adriático, por encima
de la desembocadura del río Po, entorno a una especie de
laguna pantanosa, la ciudad se formó sobre un conjunto de seis
islas.
El idioma oficial es el
italiano aunque en las calles se habla veneciano o véneto el
dialecto de la zona. Para poder viajar a Venecia
es
necesario el pasaporte y visado para todo habitante fuera de la Unión
Europea, salvo algunos países latinoamericanos y Estados Unidos.
Para los habitantes de la Unión Europea únicamente es necesario el
documento nacional de identidad.
Venecia es
una ciudad en la que
el
agua lo determina todo, pero tal vez lo más curioso de esta ciudad
sea el silencio. Silencio que proviene de la ausencia de coches,
autobuses y vehículos en general; es una maravilla para calmar el
stress, solo se escucha el hermoso ruido del agua chocando contra
los muelles movida por las embarcaciones. Las construcciones en
Venecia también son muy curiosas, su técnica constructiva es fruto
del empirismo y la sabiduría tradicional.
Millones de turistas, 400
puentes y más de 150 canales sería una buena descripción del paisaje
de Venecia. Estar aquí es estar en otro mundo, en uno diferente por
el que parece que el tiempo nunca hubiese transcurrido y en donde
solo se puede ver grandeza y belleza.
La ciudad ocupa
aproximadamente un área de 550 Kilómetros cuadrados y está ocupada
por una población aproximada de 330.00 habitantes. La ciudad está divida en seis
barrios, San Marcos, Castello, Canareggio, Santa Croce, San Polo y
Dorsoduro.

Venecia es una ciudad
única, y sin duda alguna la más original del continente.
Original por su emplazamiento en el centro de la Laguna Veneciana.
La ciudad está construida sobre 117 pequeñas islas, tiene 150
canales, dominados por el Gran Canal y 409 puentes. A su
alrededor se extiende un mosaico de islas, como las de Murano,
Burano y Torcello.
En
medio de este laberinto de calles, plazas y canales, sin ruidos, es
fácil trasladarse a siglos pasados. Un ejemplo de su fama
mundial es que muchas otras ciudades con canales hacen gala de su
parecido con la ciudad italiana.
En
esta ciudad es difícil seleccionar "lo imprescindible", pero
resultaría imperdonable no visitar al menos la Basílica de San
Marcos, el Palacio de los Dogos, con su Puente de los Suspiros; la
Iglesia de Santi Giovanni e Paolo; el Palazzo Franchelli; el Puente
de Rialto; la Accademia delle Belle Arti, que posee la mayor
colección de pintura de Venecia y la Plaza de San Marcos, recubierta
de placas de mármol.
También hay que tomar un café en alguno de los más célebres, como el
Café Quadri y el Café Florian, en San Marcos, y contemplar las
iglesias de Santa María de la Salute o San Giorgio Maggiore, al otro
lado del canal, o recorrer los "campi" y canales de los barrios
populares como San Paolo.
La ciudad cuenta con innumerables campi o campos, plazas, calles, callejones y callejuelas. Todas ellas identificadas con un cartel con su nombre, algunas ponen dos nombres pues tienen dos. El sistema de direcciones es realmente confuso, sobretodo cuando se visita Venecia por primera vez. Los edificios están numerados por su orden de construcción en el sestiere
(barrio), y no por su ubicación en la calle.
Plaza
de San Marco
El corazón
de la ciudad es esta famosa plaza, de unos 80
metros de ancho por 170 metros de largo, aunque
de forma algo irregular, era la huerta del
cercano convento de San Zacarías, transformado
en plaza en el siglo XII. Tiene un curioso
pavimento de bandas decorativas y está
bordeado por una serie de regios monumentos:
Las procuradorías, la Torre y la Basílica de San
Marcos.
Las
procuradorías eran residencia de los grandes
funcionarios. Originarias del XVI y XVII. El
edificio del fondo, Fábrica Nuova, se hizo a
iniciativa de Napoleón, y en él se ubicaron estatuas
de emperadores romanos y del propio Napoleón
(coherentemente, retirada). El recinto se abre al
canal a través de la Piazzetta. Sendas
columnas, coronadas por un León (San Marcos) y San Teodoro,
fueron traídas de Constantinopla.
Carnaval
de Venecia
Es difícil
hacer referencia a los carnavales europeos sin,
inmediatamente, pensar en el de Venecia. Venecia es
el carnaval e indiscutible protagonista por
tradición, por evocación y por la sencilla razón de
que Venecia en sí es ya una ciudad enmascarada,
misteriosa y mágica, en la que en lugar de moverte
por un decorado lo vives.
El Carnaval es la fiesta más popular de Venecia,
anclado en las costumbres locales desde la Edad
Media. Amparados en las máscaras, los carnavales
sirvieron para transgredir costumbres y permitir
excesos. Si bien es cierto que para muchos las
hordas de turistas han restado autenticidad al
evento, es importante tener en cuenta que acudir al
carnaval veneciano significa saberlo descubrir. No
se puede ir a Venecia pensando en otros carnavales,
porque entonces la decepción está asegurada; el
carnaval de Venecia tiene personalidad propia,
magia propia y va más allá de la turística imagen de
la nariguda máscara del doctor de la peste que
abarrota los talleres de la ciudad. Antaño el
carnaval ya constituía una de las fiestas populares
más apreciadas por los ciudadanos.
Ya en el siglo
XI, cuando Venecia era una potencia temida y
triunfaba en el Mediterráneo, hay referencias a su
existencia pero no fue hasta doscientos años más
tarde cuando se declaró festividad pública.
Celebrar el carnaval, suponía además, una especie de
cantar de gesta, pues en él se utilizaban
acontecimientos históricos como fuente de
inspiración, de forma que historia y realidad se
mezclaban y confundían formando parte del
ingrediente festivo.
Sucedió así con la victoria de la Serenissima sobre
los turcos, que fueron derrotados en 1571 en la
batalla de Lepanto y que sirvió de motivo para
volverla a festejar en los carnavales del año
sucesivo. Pero es, indudablemente, en el siglo XVIII
cuando el carnaval de Venecia logra su máximo
apogeo. A él acudían aristócratas provenientes de
lugares diversos y no era raro que los príncipes y
nobles europeos se escaparan a divertirse y
disfrutar de la riquísima estación lírica programada
durante las fechas.
El esplendor y
éxito del carnaval se hundió con la decadencia de la
ciudad; con su pérdida de poder también se perdió la
fuerza de la vida intensa y exagerada de sus
ciudadanos y hasta hace tan sólo veinte años no se
había recuperado su tradición carnavalesca.
Ahora, muchos
venecianos se sienten abrumados por la invasión
turística y se marchan fuera durante esta temporada,
pero muchos otros se quedan e incorporan al ambiente
callejero y musical, siendo partícipes de la fiesta
y contribuyendo con sus disfraces al espectáculo
visual y extravagante en las tardes de Piazza San
Marco.
Medios
de transporte en Venecia
El principal medio de
transporte de la ciudad es el Vaporetti (vaporetto), son autobuses
acuáticos que constituyen una forma entretenida de transporte
público, aunque la mayoría de los trayectos dentro de una misma isla
se pueden hacer a pié. Para ir entre las islas de la Laguna Véneta
la única manera de hacerlo es usando las rutas del vaporetti.
El Gran Canal es la
ruta más transitada por los vaporetti, la
usan para cruzar la ciudad y para ir a otras
islas o para llegar a tierra firme en el
casi de los Alilaguna. El servicio del
vaporetti es puntual, económico y exacto. De
hecho si no quiere caminar mucho y quiere
dar un buen vistazo sobre todos los palacios
del Gran Canal, lo mejor es tomar las líneas
1 o 82.
Los precios de los
viajes en vaporetti o barco dependen de la
duración. Es conveniente informarse sobre el
tipo de abonos que se pueden comprar
dependiendo de la cantidad de viajes que se
vayan a hacer; se puede ahorrar mucho
dinero.
Las salidas son cada 10
y 20 minutos. Por la noche se reduce el
servicio, sobretodo después de la 1 de la
mañana, cuando entran en escena los
vaporetti nocturnos que hacen rutas
diferente y son más espaciados.
En el caso de
aventurarse y querer llegar a la ciudad en coche, se
debe saber que sólo se puede usar dentro de la isla
de Lido, es
la única parte de la
ciudad que tiene
calles para hacerlo.
De todas maneras el
tráfico es
insoportable y es
preferible ir a pie
dejando el coche
aparcado. Si visitas
tierra firme de
Venecia te será muy
sencillo moverte con
tu coche.
El aparcamiento en
Italia es carísimo.
En
Venecia se puede optar
por aparcar en Piazzale Roma, en
Fusina o en San
Giuliano.
-
Piazzale Roma
es el único
aparcamiento en la
Isla de Venecia
ubicado en el
sestiere de Santa
Croce y San Polo.
Los precios son de
infarto y la verdad
es que no se lo
recomiendo a nadie.
Lo mejor que tiene
es que desde aquí se
puede ir a cualquier
parte de la isla
rápidamente a pie, y
además hay varias
líneas de vaporetti
que pasan por aquí.
-
Fusina y
San Giuliano
son los
aparcamientos
masivos que hay en
Mestre para la gente
que se hospeda bien
en Mestre o en
cualquiera de las
Islas. Los precios
son más solidarios.
El aparcamiento es
céntrico y desde
aquí se puede tomar
el tren, el autobús
o el Alilaguna a la
Isla de Venecia. Si
te quedas en alguna
de las islas (menos
Lido) más de dos
días y vienes en
coche, lo mejor es
dejar el coche en
Mestre.
-
Si te alojas en Lido
puedes decidir
aparcar dentro de la
isla en la calle,
con mucha suerte o
en el hotel si tiene
aparcamiento.
Recomendaciones de
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-
Para visitar la ciudad son suficientes tres días, esto la convierte
en una ciudad ideal para hacer una pequeña escapada o combinarla con
otra ciudad italiana.
- La
mejor forma de hacerse una idea general de la ciudad es recorrer su
Gran Canal en el típico vaporetto, casi tan inolvidable como un
paseo en las célebres góndolas.
- La mejor época
para visitar la ciudad es desde mediados de febrero hasta fines de
mayo o principios de junio. En invierno no es aconsejable ya
que hay mucha humedad y neblina.
- No es una
ciudad económica, es muy recomendable preparar un pequeño
presupuesto antes de iniciar la escapada, a modo de referencia hay
que saber que un capuccino en la Plaza San Marco puede costar unos
7,50 euros.
-
Venecia
vive del turismo y por lo tanto tiene gran variedad de hoteles y
precios. Hay desde modernos hasta los ubicados en viejas
edificaciones. Estos últimos si bien son muy interesantes, no
ofrecen todos los servicios y comodidades de un edificio nuevo. En
cambio las modernas edificaciones no tienen la belleza y la
personalidad de la arquitectura veneciana.
-
La comida
es de muy buena calidad y no se puede dejar de probar una buena
pizza.
Para tener en cuenta, si bien hay gran cantidad y variedad de
restaurantes en las zonas turísticas, muchos no son de muy buena
calidad, por lo tanto es mejor informarse previamente en el hotel
donde conviene ir a comer
- Dependiendo
de la estación hay piezas de ropa
imprescindibles; pero ninguna tanto
como un calzado cómodo pues caminar
es parte de la labor de todo
turista. Durante el verano ropa
cómoda y fresca, en primavera y
otoño chubasquero y paraguas no
deben faltar y en invierno guantes,
buen abrigo y bufanda pues hace
mucho viento.
- La corriente
eléctrica es de 220 voltios a 60 Mhz con enchufe tipo Europa
Continental.
- El tema de las
propinas, hay que tener en cuenta que normalmente cobran un porcentaje de
la consumición para el servicio, por
lo que dejar propina no es
necesario. Las terrazas cobran
adicionalmente un 2% más por ser
afuera. Y también hay que tener
mucho cuidado con los extras, como
el pan o el agua, que en casi todos
los lugares lo cobran aunque no lo
consumas lo traen sin pedirlo.
Calcular entre un 10 y un 15 % sobre
el total de la factura.
- A la hora
de pasar por la aduana, los visitantes de la Unión Europea
no tendrán problemas para
transportar los regalos y artículos
que hayan comprado, siempre que no
se pretenda comercializar con ellos.
No hay límite para ningún producto a
la hora de pasar por la aduana. Los
no residentes de la Unión podrán
pasar por la aduana 500 cigarrillos,
100 puros o 500 gr. de tabaco para
pipa, un litro de bebidas
alcohólicas, dos litros de vino,
además de otros artículos libres de
impuestos en un valor total de
650.000 liras, aproximadamente, o su
equivalente en otras monedas.
-
No se permite la entrada a ningún
recinto sagrado, dícese iglesias,
museos sacros o sacristías, a las
personas que visten shorts o faldas
cortas y tampoco a los que visten
camisetas sin mangas. Mi
recomendación para los días de mucho
calor, en los que no apetece llevar
mangas, es llevar siempre un jersey
de verano con mangas o un chal de
verano que es más multifacético y
muy útil.
- En Italia la
delincuencia está muy desarrollada,
se ha de tener mucha precaución y de
preferencia llevar poco dinero
encima y los documentos conservarlos
en el hotel.
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